Módulo 3.1 Actitudes, creencias y comportamientos |
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El consumo de alcohol y de otras drogas forma parte de nuestra cultura. Como
adultos tenemos opiniones formadas sobre el alcohol y otras drogas, y sobre
los que lo consumen. Incluso los estudiantes más pequeños tienen
opiniones formadas. Estas opiniones están basadas en actitudes, creencias,
valores y la propia experiencia con las substancias. Es importante tomar conciencia
del papel que juegan nuestras propias actitudes, creencias, valores y experiencias
a la hora de impartir educación sobre drogas, dado que la forma en que
enseñamos afecta al resultado en los estudiantes.
A continuación hay algunas formulaciones de las creencias más
comunes en la educación sobre drogas y el consumo de las mismas por los
estudiantes. Puede que usted haya oído, o esté de acuerdo, con
algunas de ellas. La mayoría son mitos, esto es, creencias erróneas,
aunque algunas contienen algo de verdad. Cada una de las creencias se discute
en los párrafos siguientes. Cuando las esté leyendo piense cómo
puede influir el hecho de sostenerla en la forma de plantear la educación
sobre drogas.
Sólo los especialistas pueden impartir educación sobre drogas
¡Falso! La educación sobre drogas no es algo misterioso, ni difícil
de enseñar. De hecho, la mayoría de los profesores tienen las
habilidades básicas que se necesitan para facilitar el aprendizaje sobre
el alcohol y otras drogas, y ayudar a aquellos que puedan tener problemas. La
educación sobre drogas es una de las muchas estrategias a usar dentro
de un programa de prevención global, destinado a prevenir y reducir los
problemas relacionados con las substancias, mantener y promover conductas saludables,
y finalmente mejorar la salud de los estudiantes. Debe centrarse en el desarrollo
de distintas habilidades para la vida (asertividad, resolución de problemas,
establecimiento de objetivos, y manejo del estrés), así como promover
el desarrollo de capacidades personales y sociales de los estudiantes.
La educación sobre drogas aumentará la curiosidad de los estudiantes
por probar substancias
La investigación ha demostrado que algunos programas pueden haber aumentado
el consumo de ciertas substancias por parte de los estudiantes. Para disminuir
la probabilidad de que aumente la curiosidad y el riesgo de consumo de drogas,
los programas actuales destacan los riesgos y las consecuencias inmediatas del
consumo de drogas, y pretenden que los jóvenes tomen conciencia de su
propia susceptibilidad personal. Solo las drogas que ya son conocidas y con
las que probablemente puedan llegar a tener contacto, deben explicarse en detalle.
Se deben introducir en el curriculum en una etapa anterior al momento en que
se podrían encontrar con ella en la vida real.
Las personas más apropiadas para hablar de los peligros del alcohol
u otras drogas a los estudiantes son ex-alcohólicos o ex-drogadictos
¡Falso! Las personas que han tenido problemas con el alcohol u otras
drogas, pueden ser unos conferenciantes muy impactantes para hablar de drogas,
y proporcionar una experiencia de aprendizaje fuera de lo común. Los
estudiantes mayores parecen especialmente interesados en escuchar experiencias
personales de aquellos que han tenido problemas serios con el alcohol o con
cualquier otra droga. Sin embargo hay que ser consciente de que los estudiantes
pueden recibir un mensaje que no pretendemos, por ejemplo, "si el que habla
ha sido capaz de superar sus problemas con las drogas, yo también podría
hacerlo". Además, generalmente tenemos poco control sobre lo que
hacen o dicen los conferenciantes invitados.
Los únicos que deben ayudar a los estudiantes con problemas con el alcohol
u otras drogas son los especialistas en adicciones
¡Falso! Personas con distintos niveles de preparación pueden dar
diferentes niveles de "ayuda". Los profesores ven a los alumnos regularmente,
y durante largos períodos de tiempo, y están en buena posición
para detectar los problemas en los primeros estadios. Cuanto antes detectemos
que puede existir un problema y antes empecemos a actuar sobre él, mayor
será la probabilidad de reducirlo o de revertirlo. Los profesores pueden
ser la "primera línea de contacto" para los estudiantes con
problemas con las drogas y ayudarlos a conectar con otros recursos.
Los estudiantes son demasiado jóvenes para "engancharse",
se necesitan años para convertirse en adicto
La combinación de determinados factores puede generar dependencia en
muchachos de tan solo 10 u 11 años, si bien ésto es relativamente
raro. El desarrollo de la adicción depende de:
- La propia naturaleza de la droga.
- Las pautas de consumo.
- La disponibilidad de la droga.
- Las características y situación personal del consumidor.
- Las influencias ambientales.
Por ejemplo, un consumo frecuente y predecible es un indicador de dependencia.
Un estudio de la ARF de 1989 sobre estudiantes de Ontario mostró que
algo más de un 1% de los estudiantes de entre 13 y 19 años fumó
más de 20 cigarrillos al día el año anterior. Un 0,4% (de
3.500 estudiantes de Ontario) declaró consumir cannabis diariamente en
los 12 meses anteriores al estudio.
No se puede ayudar a los consumidores abusivos de alcohol u otras drogas hasta
que "toquen fondo"
¡Falso! Hay una cierta visión del consumo abusivo de alcohol u
otras drogas que asegura que el consumidor excesivo debe sufrir perdidas personales
significativas antes de estar motivado para abandonar el consumo. Algunos terapeutas
que trabajan en adicciones interpretan esto como que su ayuda no es efectiva
hasta que el consumidor "toca fondo".
La mayoría de la gente joven que consume excesivamente drogas no toca
fondo en absoluto, más bien lo que les presiona a cambiar son las consecuencias
negativas que surgen de su consumo de drogas. Éstas podrían ser
relativamente menores (por ejemplo, una confrontación abierta con un
orientador), o mayores como tener problemas legales o sanciones en la escuela.
Generalmente cuando las consecuencias negativas del consumo de drogas empiezan
a pesar más las positivas, el joven consumidor busca ayuda.
Mientras un niño use solo "drogas blandas", como la marihuana,
o solamente alcohol y tabaco, es muy difícil que llegue a ser adicto,
y por lo tanto no necesitará ningún tipo de intervención
¡Falso! Si bien es verdad que la mayoría de los jóvenes
que experimentan con las drogas no llegan a desarrollar dependencia, el uso
de las llamadas "drogas blandas" puede presentar otros problemas serios.
Consumir substancias como alcohol, tabaco o marihuana, puede traer problemas
con los padres, con los amigos, con la escuela, problemas legales, económicos
o de salud. Hay también evidencias de que el alcohol, el tabaco y el
cannabis pueden actuar como "drogas puente" para algunos estudiantes
hacia las llamadas "drogas duras" como la heroína o la cocaína.
La identificación precoz y el tratamiento pueden ayudar a evitar esta
evolución. Tanto en la literatura de investigación como en la
práctica clínica se sugiere que cuanto menor sea la historia de
consumo de drogas y la intensidad de su consumo mejores serán las posibilidades
de obtener un resultado terapéutico positivo.
Lo que hacen los niños fuera de clase no es asunto de la escuela
Aunque la mayor parte del consumo de drogas ocurre fuera de las horas de clase
y fuera de la escuela, muchos de los problemas relacionados con el consumo de
alcohol u otras drogas repercuten en la vida escolar de los jóvenes.
Por una parte puede traer problemas como delincuencia, llegar tarde a clase,
caídas bruscas del rendimiento escolar, bajo rendimiento y absentismo.
Por otro lado, el consumo de drogas puede precipitarse o exacerbarse por otras
conductas problemáticas, como conductas antisociales y desviadas, o bajo
rendimiento académico. Por este motivo, la prevención del consumo
excesivo de drogas es una oportunidad real para evitar muchos de los problemas
de la escuela asociados al consumo de drogas.
Es mejor beber alcohol que consumir drogas
¡Falso! Comparaciones como esta son erróneas e inapropiadas. Ninguna
droga, incluido el alcohol, está libre de riesgos. El riesgo depende
de la forma en que se consuma, de quién la consuma y bajo qué
circunstancias. La creencia de que el alcohol es relativamente inofensivo está
muy extendida en la sociedad, a pesar de su importante implicación en
multitud de problemas sanitarios, sociales, legales, etc. Por ejemplo, el alcohol
está presente en el 50 % de los accidentes de tráfico, especialmente
entre los jóvenes.
Si beber o fumar es aceptable para los adultos, debería serlo también
para los niños
¡Falso! Las actitudes hacia el fumar han cambiado drásticamente
durante los últimos 20 años. Últimamente, la proporción
de adultos que fuma ha bajado mucho. Fumar está siendo cada vez peor
considerado. Es más fácil no empezar a fumar que dejarlo. De la
población adulta que fuma, a una gran parte le gustaría dejarlo.
Con la bebida, no hay evidencia de que un consumo moderado en circunstancias
apropiadas sea perjudicial para la salud de los adultos. Hay evidencia, sin
embargo, de que cuanto menor es la edad de inicio en el consumo de alcohol mayor
es el riesgo de desarrollar problemas con la bebida. Además, los efectos
del alcohol aumentan con el bajo peso corporal y con el contenido de agua del
cuerpo. Puesto que la mayoría de los estudiantes están creciendo,
su peso tiende a ser relativamente bajo en comparación con el de un adulto.
Por esta razón los efectos del alcohol son mayores en los jóvenes
que en los adultos. Las mujeres y las chicas sentirán mas fácilmente
los efectos del alcohol ya que su cuerpo tiene menor proporción de agua
que el de los varones de su mismo peso.
La educación sobre drogas es responsabilidad de la familia
¡Verdad! Sin embargo, todos los sectores de la sociedad deben implicarse
activamente en la creación del cambio social necesario para reducir el
consumo abusivo de drogas. Las escuelas son la principal institución
de la sociedad para la socialización de los jóvenes. Los profesores,
desde su papel de ayudar a los jóvenes a prepararse para la vida adulta,
están en una situación adecuada para facilitar la adquisición
de las habilidades y los conocimientos necesarios para que puedan tomar decisiones
inteligentes sobre el alcohol u otras drogas. Además de esto, los profesores
pueden actuar como modelos positivos y dar elementos de estabilidad a la vida
de los estudiantes con familias disfuncionales.
Actividad 3.1
¿Ha cuestionado algunas de sus creencias por lo que acabamos de
exponer?
En caso afirmativo, escriba qué es lo que opinaba hasta ahora
y qué opinión tiene en este momento.
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