2. El cambio es posible |
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Para
que el cambio se produzca o para que se comience en la vía del cambio
hay que saber que puede realmente darse dicho cambio. Estar
motivado para el cambio es una cuestión primordial. Hoy se sabe
que cada persona pasa por varias fases cuando el objetivo es romper con una
adicción. Si cree que puede intentar cambiar, bien vale la pena hacer
el esfuerzo. Si la persona no tiene ningún interés en cambiar
en los próximos 6 meses (estadio de precontemplación), porque
considera que no tiene ningún problema, debe analizar cómo le
está influyendo el consumo de una o más sustancias en su comportamiento
cotidiano, respecto a las personas más cercanas, al trabajo, a sus expectativas,
a como se comportaba hace uno o dos años, etc. Aquí es necesario
analizar las creencias inadecuadas y los pensamientos distorsionados sobre las
conductas adictivas.
Si la persona cree que tiene que hacer un cambio (estadio de contemplación
o de acción), tiene que marcarse pequeñas
metas, más que metas importantes, difíciles de conseguir
o de saber si se pueden conseguir. También tienen que ser metas claras,
objetivas y alcanzables, que se puedan realizar en plazos concretos (un día,
una semana, dos semanas, etc.). Conforme consiga las primeras metas márquese
las siguientes. El conseguir las primeras anima a proseguir en las siguientes.
Si tiene dificultades no se desanime ante ellas. Pueden servirle para no bajar
la guardia y para, con más ahinco, afrontar todas las situaciones difíciles
que le produce su dependencia, ya que el abandono y el mantenimiento, en las
primeras fases, es difícil. Conforme trancurra el tiempo, el control
se incrementa y mejora la confianza en uno mismo. Por ello debe siempre pensar
positivamente en cada nuevo paso que dé. Las dificultades, en esta fase,
son el motivo para poner más empeño en superarlas.
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